No intentes vivir de lo que te apasiona

Patricio Cañete
6 min readJun 5, 2022

Es una muy mala idea. Te voy a dar mi punto de vista.

Sí, pienso ir contra la corriente, y además, con los tapones de punta. Tal vez no tanto, pero quiero generar debate, armar lío y tener tu opinión.

Voy a tomar prestadas algunas ideas ajenas sobre estos temas, en las que encontré claridad y perspectivas alternativas, ya que hoy “la corriente” intenta llevarnos hacia lugares diferentes.

Entre esas ideas, que me ayudarán a ir contra la corriente con un poco más de impulso, están las de escritores reconocidos como Tara McMullin, Mark Manson, Austin Kleon, pero también, las de personajes “comunes”, esos de la calle o de los bares, y algunos amigos que te regala la vida.

¿Qué harías para ganarte la vida si el dinero no fuera un problema?. Es el ejercicio de moda. Es la pregunta que ahora los “especialistas” recomiendan que te respondas para que puedas encontrar “tu propósito”. Pero hay un pequeño detalle, el dinero, siempre es un problema. O al menos, para que no sea un problema, alguien lo tuvo que ganar antes, para que vos no tengas que preocuparte por él.

La escritora Tara McMullin con su crítica al “Paradigma de la pasión”, tira bombas como: “El deseo de amar tu trabajo es el resultado directo de cómo el trabajo se apodera de nuestras vidas. La ideología “Haz lo que amas” romantiza el trabajo para permitirnos pasar por alto las fallas del sistema, de la misma manera que el amor romántico te permite ignorar la forma en que tu amado mastica la comida o deja la toalla húmeda en el suelo”.

Somos susceptibles, en diversos grados, a los objetivos que los especialistas en marketing quieren que nos propongamos alcanzar, porque luego, ellos mismos necesitan venderte las “herramientas” para que los puedas lograr. Hasta la mismísima felicidad en botellas individuales personalizadas.

En este mundo lleno de impactos y estímulos de todo tipo, no te puede importar todo. Si te importa todo demasiado, lo único que vas a lograr es paralizarte. Pero está en nuestra naturaleza que “Algo” siempre nos importe y movilice, entonces la gran pregunta es: ¿Qué debe importarme?, ¿Qué decido que me importe? y ¿Cómo lograr que aquello que decido que no es importante, no interfiera en mi camino?. La atención es una de las cosas más valiosas que tenemos, por lo que todo el mundo la quiere robar. Primero que nada la debes proteger y luego la debes dirigir a la dirección correcta.

Austin Kleon en “Sigue avanzando” propone:

Estamos entrenados para alabar a las personas que queremos usando terminología de mercado. En el momento en que cualquier persona demuestra cualquier talento para cualquier cosa, les sugerimos que lo conviertan en su profesión.

Solíamos tener pasatiempos, ahora tenemos “negocios extra”. Mientras las cosas sigan empeorando a nuestro alrededor, cuando nuestro “colchoncito” desaparezca, y mientras los trabajos permanentes sigan desapareciendo, las actividades de tiempo libre que solían reconfortarnos y despejarnos la mente del trabajo y añadir sentido a nuestra vida, ahora se nos presentan como potenciales fuentes de ingresos, o maneras de ya no tener un trabajo tradicional.

Las cosas se pueden volver muy muy complicadas cuando conviertes lo que te gusta, en aquello que los tiene a vos y a tu familia bien vestidos y bien nutridos.

Cualquiera que haya convertido su pasión en su manera de ganarse el pan de cada día conoce, este peligroso terreno. Una de las mejores maneras de odiar algo que amas, es convirtiéndolo en tu propio trabajo: tomando aquello que te mantiene espiritualmente vivo y convirtiéndolo en aquello que te permite, literalmente, sobrevivir.

Kleon escribe esto para artistas, y les recomienda que “Quizá te viene mejor tener un trabajo fijo y hacer tu arte por fuera”. Yo personalmente no me considero artista, pero creo que todos deberíamos tomar esa sugerencia.

Escucho, y cada vez más seguido, cosas como: “Hago esto hasta que pueda abrirme y hacer lo que me gusta”. ¿Whaaaaats?.

¿Por qué no comenzar ahora mismo?, ¿Qué es lo que va a cambiar más adelante?, ¿Y si no es rentable o nadie te quiere pagar por ello?. Se me ocurre una lista interminable de preguntas para hacerte en este momento.

De igual modo, si lograras derribar todas las objeciones que intento poner, y si por casualidad tuvieras la suerte de que te vaya “demasiado bien”, cuando hagas “lo que te gusta”, vas a terminar siendo dueño de una empresa (o muy probablemente). Del modo que, tal vez, sea lo mismo de lo que ahora estás tratando de escapar.

Y además, o para peor, lo que mejor funciona para una empresa es la repetición, la estandarización, la sistematización, para que pueda ser eficiente y escalable. Eso se aleja mucho de lo más divertido que tiene “hacer algo que te apasiona”, que son cosas como el juego, la experimentación, probar alternativas nuevas y desconocidas o cambiar el enfoque cuando te de la gana.

Por el otro costado del asunto, qué hay de aquellas personas que son talentosas en algo, por ejemplo en una profesión que no es su pasión, o los aburre, pero hay filas de personas dispuestas a pagar por acceder a ese talento.

Qué ocurre si tu pasión y objetivo en la vida, es pasar la mayor cantidad de tiempo posible jugando al tenis o al golf con tus amigos, primero: ¿deberías hacerlo de manera profesional?, ¿deberías necesariamente ser bueno en lo que te apasiona?, y segundo: ¿Es tan mala idea contar con la comodidad que te brinda cobrar por hacer algo aburrido, para poder dedicarle tu vida a lo que te apasiona?.

Contar con el talento de dejar contentos a tus clientes, una y otra vez, día tras día, puede que sea aburrido. Pero también puede ser que sea el talento que te de la posibilidad de pasar tu vida haciendo lo que te apasiona.

La reputación no es algo que vayas a generar con tu pasión. La reputación, que al final del día es lo que te va a pagar las cuentas, la genera la “pasión” de tus clientes por lo que vos, o tu marca, puedan hacer por ellos.

Y eso, es lo único que te va a dar la tranquilidad y comodidad necesarios para que puedas disfrutar de tu arte. Tu arte es tuyo, no necesita un mercado.

El los últimos 20 años, llevo tomadas unas 50.000 fotos (no tengo idea si realmente alguien estaría dispuesto a pagar por ellas), pero quiero recordarme con esto que escribo, que jamás voy a intentar cobrar por sacar una foto, simplemente para no correr el riesgo de que se convierta en mi trabajo, y me obligue luego, a tener que encontrar algo más para hacer después del “trabajo”.

… una de mis favoritas

Volver con náuseas por haber dejado todo en la cancha, o por haber hecho lo que sea que te apasione, es muy diferente, a volver con náuseas de tu trabajo. Lo primero te hace sentir realizado, lo segundo te invita a renunciar.

Dicen que felicidad es eso que sentís cuando tenés la sensación de que no te falta nada. Ninguna suma de dinero te dará felicidad, si al final del día sentís que te hace falta más.

La sensación o estado de agradecimiento que experimenta tu cuerpo cuando percibe que no le hace falta ninguna otra cosa, lo que sea que se te ocurra, pero que esté en la cima de tu escala de valores.

Es, o debería, ser motivo suficiente para levantarte cada lunes e ir a tu trabajo como un estoico, y que te importe un carajo hacer lo mejor posible ese trabajo (que no te apasiona) y satisfacer cada capricho de cada cliente (o jefe), una y otra vez, por que al final de cuentas eso mismo te dará más y más experiencia y te convertirá en imprescindible, y cuando eso ocurre, tu valor aumenta. Y cuando tu valor aumenta, llega la magia.

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